La ciudad de Cúcuta, en el departamento colombiano de Norte de Santander, fue escenario de un violento atentado la madrugada de este sábado, luego de que un camión cargado con explosivos estallara frente al comando de la Policía Nacional, dejando al menos 11 personas heridas y provocando daños en viviendas, comercios y vehículos de la zona.
La explosión ocurrió alrededor de las 3:20 de la mañana en el barrio Tasajero, muy cerca de la Central de Abastos (Cenabastos), uno de los principales centros de distribución de alimentos de la región. Tras la detonación inicial, habitantes reportaron una serie de explosiones secundarias que incrementaron el pánico entre la población y obligaron a las autoridades a evacuar el área.
El balance preliminar señala que ocho policías y tres civiles resultaron lesionados. Entre los heridos se encuentra una mujer que trabajaba en un puesto de café cercano al lugar del atentado. Todos fueron trasladados a hospitales para recibir atención médica y, hasta el momento, las autoridades no han reportado personas fallecidas.
La onda expansiva causó importantes daños estructurales en el comando policial, además de afectar viviendas, establecimientos comerciales y automóviles estacionados en los alrededores. Equipos antiexplosivos y personal de emergencias trabajaron durante varias horas para descartar la presencia de otros artefactos y garantizar la seguridad del sector.
Tras el ataque, la Policía Nacional, el Ejército colombiano y organismos de inteligencia desplegaron un amplio operativo en Cúcuta y sus alrededores para localizar a los responsables. Aunque ninguna organización se ha atribuido el atentado, las autoridades investigan la posible participación de grupos armados ilegales con presencia en Norte de Santander, entre ellos el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y disidencias de las extintas FARC, organizaciones que mantienen una fuerte actividad en la región del Catatumbo.
El atentado ocurre en un momento de alta tensión para Colombia, a menos de una semana de la toma de posesión del presidente electo Abelardo de la Espriella, programada para el próximo 7 de agosto. El mandatario electo condenó el ataque y aseguró que el terrorismo no intimidará al Estado colombiano, al tiempo que expresó su solidaridad con los policías heridos, sus familias y la población de Cúcuta.
Las autoridades también anunciaron una recompensa para quien proporcione información que permita identificar y capturar a los responsables del atentado, mientras continúan las investigaciones para esclarecer cómo fue preparado el vehículo cargado con explosivos y quiénes participaron en su colocación frente a las instalaciones policiales.
El ataque se produjo además durante la celebración de las tradicionales ferias de Cúcuta, lo que incrementó la preocupación por la seguridad de los habitantes y visitantes. Expertos en seguridad consideran que este hecho representa uno de los atentados más graves registrados en la ciudad en los últimos años y refleja el complejo panorama de violencia que enfrenta la región fronteriza entre Colombia y Venezuela, donde operan organizaciones dedicadas al narcotráfico, el contrabando y otras actividades criminales.
