Las celebraciones por el Día de la Independencia de Estados Unidos se vieron alteradas este año debido a una intensa ola de calor que obligó a cancelar el tradicional desfile del 4 de julio en Washington D. C., además de provocar modificaciones y suspensiones de eventos en distintas ciudades del país.
Las autoridades tomaron la decisión tras las alertas emitidas por el Servicio Meteorológico Nacional, que pronosticó temperaturas cercanas a los 39 grados Celsius, con una sensación térmica de hasta 46 grados en la capital estadounidense.
El desfile, que cada año reúne a miles de personas sobre el National Mall, fue suspendido como medida preventiva para proteger la salud de participantes, voluntarios y asistentes, en una fecha especialmente significativa al celebrarse el 250 aniversario de la Declaración de Independencia de Estados Unidos.
Las altas temperaturas también afectaron la Great American State Fair, instalada en el National Mall, donde decenas de personas requirieron atención médica por golpes de calor y deshidratación. De acuerdo con reportes oficiales, al menos 44 asistentes recibieron atención de emergencia y 11 de ellos fueron trasladados a hospitales.
La emergencia climática se extendió a otras regiones del país. En ciudades como Filadelfia también fueron cancelados los desfiles conmemorativos, mientras que otras localidades redujeron recorridos, modificaron horarios e instalaron estaciones de hidratación y centros de enfriamiento para proteger a la población.
Más de 160 millones de personas permanecieron bajo alertas por calor extremo en gran parte del este y centro de Estados Unidos, donde las autoridades recomendaron evitar actividades al aire libre durante las horas de mayor temperatura, mantenerse hidratados y prestar especial atención a niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas.
A pesar de las cancelaciones, el presidente Donald Trump mantuvo su participación en los actos oficiales, incluido el mensaje conmemorativo y el espectáculo de fuegos artificiales, aunque las autoridades insistieron en extremar precauciones para evitar incidentes relacionados con las condiciones meteorológicas.
La ola de calor se suma a una serie de fenómenos climáticos extremos registrados este verano en Norteamérica, reforzando las preocupaciones sobre el impacto que las altas temperaturas están teniendo en la organización de eventos masivos y en la salud pública.
