Detectan posible primer satélite natural fuera del sistema solar

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Un equipo internacional de astrónomos, con participación de investigadores radicados en Chile, encontró evidencia sólida de un objeto similar a una luna fuera del sistema solar, un hallazgo que podría convertirse en la primera detección convincente de un exosatélite.

El objeto orbita la enana marrón CD-35 2722 B, situada a unos 72 años luz de la Tierra. Esta enana marrón, a su vez, gira alrededor de una estrella con aproximadamente la mitad de la masa del Sol, formando un inusual sistema jerárquico de tres cuerpos.

Los resultados fueron publicados en la revista científica Nature y obtenidos mediante observaciones realizadas con el Very Large Telescope (VLT) del Observatorio Europeo Austral (ESO), instalado en el desierto de Atacama, en Chile.

El posible satélite tiene una masa mínima cercana a la de Júpiter y completa una órbita alrededor de la enana marrón aproximadamente cada 170 días. Sus características lo convierten en un objeto muy distinto de las lunas conocidas dentro del sistema solar.

“Es un sistema extremadamente extraño comparado con el nuestro”, señaló Kevin Hoy, estudiante del ESO en Chile y autor principal del estudio.

¿Puede considerarse una exoluna?

La clasificación del objeto todavía genera debate entre los científicos. Aunque se comporta como una luna porque orbita otro cuerpo, no gira alrededor de un planeta, sino de una enana marrón: un objeto más masivo que un planeta, pero demasiado pequeño para ser considerado una estrella.

Además, su masa es comparable con la de Júpiter, considerablemente mayor que la de cualquiera de los más de 400 satélites naturales identificados en el sistema solar.

Por esta razón, los investigadores prefieren utilizar por ahora el término “exosatélite” o “objeto similar a una luna”, ya que no existe una definición científica oficial y ampliamente aceptada de exoluna.

Alice Zurlo, investigadora de la Universidad Diego Portales y una de las autoras del estudio, explicó que sistemas como CD-35 2722 son difíciles de describir mediante categorías creadas a partir de nuestro propio sistema solar.

Más allá de su denominación, el hallazgo abre una nueva vía para estudiar cómo se forman y evolucionan los sistemas planetarios y los objetos subestelares.

Detectado por sus efectos gravitacionales

El equipo utilizó el instrumento CRIRES+, instalado en el VLT de ESO, para aplicar el método de velocidad radial. Esta técnica permite medir pequeños cambios en el movimiento de un cuerpo provocados por la atracción gravitacional de un objeto que lo orbita.

Los científicos detectaron un patrón periódico en el movimiento de la enana marrón, compatible con la presencia de un satélite de masa similar a la de Júpiter.

Aunque existen otras posibles explicaciones para la señal observada, los modelos elaborados por el equipo indican que un solo objeto masivo sería la hipótesis más estable.

Los investigadores subrayan que todavía se requieren nuevas observaciones para confirmar completamente su naturaleza. Por ello, el trabajo se presenta como la primera detección plausible de un satélite alrededor de una enana marrón, y no como el descubrimiento definitivo de la primera exoluna.

El futuro Telescopio Extremadamente Grande de ESO, conocido como ELT y equipado con un espejo principal de 39 metros, permitirá estudiar objetos de menor masa y podría facilitar la detección de lunas más parecidas a las que existen en el sistema solar.

La técnica empleada demuestra que los instrumentos actuales ya tienen la precisión necesaria para comenzar a explorar este tipo de sistemas, una búsqueda que podría transformar el conocimiento sobre la formación de planetas, lunas y otros cuerpos celestes.