La inteligencia artificial generativa está siendo utilizada para crear falsas “fancams” de supuestas aficionadas del Mundial 2026, con imágenes que refuerzan estereotipos de belleza, género y nacionalidad.
El Mundial 2026, el primero que se desarrolla en plena expansión de la inteligencia artificial generativa, también se ha convertido en terreno fértil para nuevos formatos de desinformación visual.
En redes sociales como TikTok, X, Instagram y YouTube Shorts comenzaron a circular falsas “fancams” o videos de apariencia sintética que muestran a supuestas aficionadas en estadios, clasificadas por países y representadas bajo estereotipos de belleza normativos y sexualizados.
EFE Verifica localizó más de una veintena de cuentas que publican de forma recurrente este tipo de contenidos, algunas incluso a diario. Los videos suelen repetir una misma fórmula: mujeres jóvenes con indumentaria asociada a distintos países, fondos de estadio y estética similar a las grabaciones espontáneas de aficionados durante partidos de futbol.
Sin embargo, expertos consultados advierten que el fenómeno no debe analizarse únicamente desde la autenticidad de cada video, sino como una forma de desinformación de género que cosifica a las mujeres y amplifica estereotipos nacionales mediante imágenes sintéticas o de apariencia sintética.
Cosificación digital y desinformación de género
A simple vista, estos contenidos pueden parecer videos virales sin mayor trasfondo. No obstante, detrás de ellos hay una representación que convierte determinados cuerpos femeninos en reclamo visual y refuerza viejos estereotipos bajo una envoltura tecnológica.
La socióloga Elisa García Mingo, especialista en misoginia digital en redes sociales, considera que este fenómeno puede entenderse como “desinformación de género”, ya que no solo muestra imágenes falsas o sintéticas, sino que reproduce una visión estereotipada de las mujeres.
La especialista advierte que clasificar a estas supuestas aficionadas por países agrava el problema, porque los estereotipos raciales, culturales y de género no solo se repiten, sino que se intensifican.
En la misma línea, Noemí Morejón, profesora e investigadora de la Universidad Loyola Andalucía y experta en desinformación, señala que cuando la mujer se presenta como “un objeto de coleccionismo”, como ocurre en estos videos organizados por nacionalidades, la IA magnifica una mirada que ciertos sectores ya normalizan.
Morejón añade que este tipo de contenidos puede contribuir a una desvirtuación de la diversidad femenina, al promover estándares de belleza irreales e imposibles de alcanzar para personas reales.
Esa reproducción de cuerpos artificiales y normativos conecta con otros riesgos asociados a la inteligencia artificial generativa, especialmente su capacidad para crear imágenes que refuerzan modelos corporales dañinos.
Un informe del Center for Countering Digital Hate alertó que seis herramientas populares de IA generaron contenido dañino relacionado con trastornos alimentarios en el 41 por ciento de las pruebas realizadas. Además, los generadores de imágenes produjeron contenidos que glorificaban estándares corporales irreales en el 32 por ciento de los casos.
Falsas aficionadas como gancho viral
Como ocurre con otras formas de desinformación generativa, estos contenidos se apoyan en temas de actualidad para ganar visibilidad. En este caso, el Mundial funciona como un escaparate global.
El formato suele mantenerse casi intacto: una mujer joven captada supuestamente de manera espontánea, un fondo de estadio, una bandera o camiseta nacional y una estética de video corto diseñada para circular rápidamente.
El foco, sin embargo, no está en el partido ni en la experiencia deportiva, sino en el cuerpo de la mujer como reclamo visual dentro de un entorno históricamente asociado al futbol masculino.
Alejandro Martín, profesor e investigador de la Universidad Politécnica de Madrid e integrante de IBERIFIER, explica que cualquier contenido vinculado con temas de actualidad tiende a conseguir más visibilidad en redes sociales. En ese sentido, el objetivo de muchas de estas cuentas suele ser acumular visualizaciones para monetizarlas.
Morejón coincide en que estas falsas “fancams” no solo buscan viralidad, sino también convertir esa atención en ingresos. Según la investigadora, algunos de estos clips redirigen a plataformas de pago como OnlyFans, Fanvue o canales de Telegram donde se ofrecen contenidos asociados a estas supuestas mujeres.
De esta manera, los videos funcionan como una puerta de entrada: primero captan atención con una imagen aparentemente inocente o deportiva, y después conducen al usuario hacia espacios de monetización.
Crear una falsa “fancam” ya es cada vez más fácil
El análisis de EFE Verifica muestra que crear este tipo de videos ya no requiere conocimientos técnicos avanzados. El proceso puede comenzar con una imagen generada por IA a partir de una instrucción detallada, conocida como prompt.
Por ejemplo, se puede pedir a una herramienta que genere a una supuesta aficionada en un estadio, con una camiseta o bandera específica y apariencia realista. Después, esa imagen puede ser animada en otra plataforma para convertirla en un video con estética de “fancam”.
Martín señala que actualmente existen muchas opciones disponibles para crear este tipo de contenidos y que varias funcionan directamente en línea mediante servicios de pago.
“Es extremadamente fácil, existen muchos servicios online para generación de imágenes y videos. Es cuestión de pagar 7, 10, 30 euros y poder generar videos de lo que uno desee”, explica el investigador.
Un nuevo reto para las plataformas
La circulación de estas falsas aficionadas evidencia uno de los desafíos más complejos de la IA generativa: no todos los contenidos problemáticos buscan engañar sobre un hecho concreto, pero sí pueden distorsionar la percepción social sobre grupos, cuerpos e identidades.
En este caso, el riesgo no está únicamente en que las imágenes sean falsas, sino en que reproducen una mirada reducida y sexualizada de las mujeres, mientras se aprovechan de la atención global que genera el Mundial.
Expertos advierten que este fenómeno exige mayor alfabetización digital, herramientas de detección más eficaces y una revisión del papel de las plataformas en la amplificación de contenidos sintéticos que cosifican, estereotipan o monetizan la imagen femenina.
Así, el Mundial 2026 no solo se juega en las canchas. También se disputa en las pantallas, donde la inteligencia artificial abre nuevas preguntas sobre autenticidad, género, monetización y responsabilidad digital.
