La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) autorizó el uso de emergencia de un medicamento genérico para tratar a animales infectados con el gusano barrenador, una plaga que se alimenta de tejido vivo en mamíferos de sangre caliente.
La medida llega ante el aumento de casos en el país, con infecciones reportadas en Texas y Nuevo México, lo que ha elevado la preocupación por un posible brote de esta especie, erradicada en Estados Unidos desde la década de 1960.
El tratamiento autorizado consiste en tabletas de nitenpiram, el primer medicamento aprobado por la FDA para combatir esta plaga. Según el secretario de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy Jr., la autorización busca “contener y eliminar” el avance del gusano barrenador mediante una opción “asequible y de acción rápida”.
El fármaco está disponible sin receta y se comercializa en presentaciones de 11.4 y 57 miligramos. La dosis debe calcularse según el peso del animal y no debe administrarse a ejemplares que pesen menos de dos libras.
El gusano barrenador es transmitido por moscas que depositan sus huevos en heridas abiertas o membranas mucosas. Las larvas nacen en cuestión de horas y penetran en el tejido del animal para alimentarse de carne viva.
De acuerdo con la FDA, el nitenpiram puede eliminar la mayoría de las larvas en pocas horas; sin embargo, no previene nuevas infecciones ni protege contra futuras infestaciones.
Estados Unidos ya había suspendido la importación de animales por la frontera sur en mayo del año pasado, como parte de los esfuerzos para evitar la propagación de la plaga, que se ha extendido por México durante el último año.
Un brote a gran escala podría representar pérdidas de miles de millones de dólares para la industria ganadera estadounidense y presionar aún más los precios de la carne de res, que han aumentado significativamente desde 2020.
La amenaza resulta especialmente sensible para Texas, estado que concentra el mayor inventario de ganado vacuno de Estados Unidos, con más de 12 millones de cabezas. Cualquier afectación sanitaria en sus rebaños podría impactar a productores, exportadores y consumidores en todo el mercado nacional.
Con esta autorización de emergencia, las autoridades estadounidenses buscan reforzar la respuesta sanitaria y contener una plaga con alto potencial de daño económico y productivo.
