La diversión en redes sociales puede tener un costo oculto para la privacidad y seguridad digital de los usuarios. Un informe de Kaspersky, presentado en el marco del Día Mundial de las Redes Sociales, reveló que el 28% de los internautas en México ha participado en retos virales en plataformas como TikTok, Instagram o YouTube, una práctica que podría abrir la puerta a ciberfraudes, robo de datos y suplantación de identidad.
Aunque muchos de estos desafíos parecen inofensivos, especialistas advierten que pueden ser utilizados por ciberdelincuentes como fachada para obtener información personal, dirigir a los usuarios a sitios falsos o promover la descarga de aplicaciones maliciosas.
De acuerdo con la firma de ciberseguridad, el fenómeno se alimenta principalmente de la velocidad con la que se propagan las tendencias y del deseo de imitar lo que hacen amigos, influencers o celebridades. Si bien el 67% de los mexicanos asegura mantenerse al margen de estos retos y un 5% afirma desconocerlos, el porcentaje de usuarios que sí participa representa un grupo vulnerable ante engaños digitales.
El informe señala que el principal motivo para sumarse a estas dinámicas es el entretenimiento. Siete de cada diez participantes, es decir, el 70%, asegura hacerlo por diversión. En tanto, el 25% reconoce que participa por presión social al ver que amigos o conocidos replican el reto, mientras que el 5% restante lo hace por influencia de tendencias mediáticas, creadores de contenido o figuras públicas.
Retos virales: entre la diversión y el riesgo digital
Kaspersky advirtió que el ambiente lúdico de las redes sociales puede generar un exceso de confianza entre los usuarios. Al tratarse de contenidos diseñados para compartirse rápidamente, muchas personas interactúan sin revisar con cuidado enlaces, filtros, aplicaciones externas o permisos solicitados por ciertas dinámicas.
Esta falta de precaución puede ser aprovechada por atacantes para camuflar intentos de phishing, herramientas de robo de información o aplicaciones con permisos abusivos dentro de retos aparentemente inocentes.
“Los retos virales no siempre representan un riesgo por el contenido en sí, sino por la dinámica que generan. Estos invitan a actuar rápido, imitar a otros y compartir información sin evaluar las consecuencias. Desde la ciberseguridad, ese comportamiento puede ser aprovechado para recopilar datos personales, dirigir a los usuarios a enlaces falsos, promover la descarga de aplicaciones maliciosas o solicitar permisos excesivos sobre el dispositivo”, explicó Judith Tapia, gerente de productos para el Consumidor para México en Kaspersky.
La especialista agregó que la información publicada durante estos desafíos también puede ser utilizada posteriormente en fraudes, suplantación de identidad o ataques de ingeniería social más creíbles.
“La clave no es dejar de participar en redes sociales, sino hacerlo con criterio y sin entregar más información de la necesaria”, añadió Tapia.
Usuarios entregan información sin darse cuenta
El riesgo no siempre proviene de un enlace malicioso o una aplicación falsa. En muchos casos, son los propios usuarios quienes entregan información sensible de manera voluntaria al participar en estos retos.
Algunos desafíos invitan a mostrar el interior del hogar, el lugar de trabajo, la escuela, el rostro de menores de edad, vehículos, documentos, rutinas diarias o ubicaciones frecuentes. Aunque estos datos puedan parecer detalles menores, en conjunto permiten construir perfiles muy precisos sobre una persona.
Con esa información, los ciberdelincuentes pueden diseñar ataques más personalizados, cometer fraudes financieros, intentar suplantaciones de identidad o engañar a las víctimas mediante mensajes que parecen legítimos.
Para los especialistas, el problema no está únicamente en la viralidad del contenido, sino en la sobreexposición que puede generar. Un video de pocos segundos puede revelar pistas suficientes para comprometer la privacidad, la seguridad digital e incluso la vida financiera de una persona.
Recomendaciones para evitar riesgos en redes sociales
Ante el crecimiento de los contenidos interactivos y los retos virales, Kaspersky recomendó a los usuarios adoptar medidas básicas de prevención antes de participar en cualquier tendencia.
Primero, pensar antes de sumarse a un reto viral. Antes de grabar, publicar o compartir contenido, es importante revisar si el desafío pide mostrar información personal, ubicación, documentos, rutinas, familiares, escuela, lugar de trabajo o cualquier dato que permita identificar fácilmente a una persona.
También se recomienda desconfiar de enlaces, filtros o aplicaciones asociados a tendencias. Algunos retos invitan a entrar a páginas externas, descargar aplicaciones o conectar cuentas para “ver resultados”, “participar oficialmente” o “ganar premios”. Antes de hacerlo, es necesario verificar que el sitio sea legítimo, revisar los permisos solicitados y evitar compartir contraseñas, códigos de verificación o datos bancarios.
Otra medida clave es revisar la privacidad de los perfiles. Configurar las redes sociales para limitar quién puede ver publicaciones, historias, fotografías, lista de amigos e información personal reduce el alcance de posibles atacantes. Si se participa en una tendencia, lo ideal es evitar que el contenido quede disponible públicamente para desconocidos.
Kaspersky también recomendó hablar con niñas, niños y adolescentes sobre los riesgos de los retos virales, ya que muchos de estos desafíos se popularizan entre menores de edad, quienes pueden participar por presión social o por imitar a influencers. Es importante explicarles que no todo lo viral es seguro y que deben consultar con un adulto antes de descargar aplicaciones, abrir enlaces o compartir información.
Finalmente, la empresa sugirió utilizar herramientas de protección digital en todos los dispositivos para detectar páginas falsas, enlaces maliciosos, intentos de phishing y aplicaciones peligrosas antes de que comprometan la información del usuario.
De acuerdo con los expertos, participar en redes sociales no tiene que convertirse en una amenaza, siempre que los usuarios mantengan una actitud crítica y aprendan a distinguir entre entretenimiento y sobreexposición.
