La confrontación entre Morena y la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, escaló nuevamente luego de que la dirigente nacional del partido oficialista, Ariadna Montiel, asegurara que la mandataria estatal carece de “calidad moral” para cuestionar al Gobierno Federal y la acusara de haber actuado en contra de la soberanía nacional.
Las declaraciones surgen en medio de la controversia relacionada con un operativo de seguridad realizado en Chihuahua, en el que presuntamente participaron agentes estadounidenses. Morena sostiene que la presencia de personal extranjero en acciones de seguridad dentro del territorio nacional representa una situación grave que debe ser investigada y sancionada conforme a la ley.
Montiel afirmó que Maru Campos no está en posición de exigir explicaciones ni lanzar advertencias al Gobierno Federal cuando, según la postura del partido oficialista, existen dudas sobre su actuación en torno a la participación de agentes extranjeros. La dirigente reiteró que Morena continuará impulsando acciones políticas y legales para esclarecer los hechos.
Por su parte, la gobernadora de Chihuahua ha rechazado de manera categórica las acusaciones. Campos sostiene que nunca autorizó la intervención de agentes extranjeros ni tuvo conocimiento previo de su participación en el operativo que originó la polémica. Además, ha denunciado que existe una campaña de persecución política impulsada desde el oficialismo para desacreditar su administración.
La mandataria estatal también ha defendido la cooperación entre México y Estados Unidos en materia de seguridad, argumentando que Chihuahua enfrenta desafíos importantes por su ubicación fronteriza y por la presencia de grupos del crimen organizado. Sin embargo, ha señalado que cualquier colaboración internacional debe realizarse dentro del marco legal y respetando la soberanía nacional.
El conflicto ha derivado en llamados desde Morena para promover investigaciones e incluso posibles acciones de carácter político contra la gobernadora, mientras que la oposición considera que las acusaciones forman parte de una estrategia de confrontación rumbo a los próximos procesos electorales.
La polémica mantiene abierto un nuevo frente de tensión entre el Gobierno Federal y uno de los principales gobiernos estatales de oposición, en un contexto donde la seguridad, la relación con Estados Unidos y la soberanía nacional se han convertido en temas centrales del debate político nacional.
