El aumento en los precios de la gasolina y el diésel en Estados Unidos desde el inicio del conflicto con Irán ha generado un impacto económico estimado en 37 mil millones de dólares para los consumidores estadounidenses, según un análisis de la Universidad de Brown.
De acuerdo con el estudio, hasta el 11 de mayo de 2026 el sobrecosto energético representa más de 284 dólares adicionales por hogar. La estimación se basa en una herramienta desarrollada por la universidad que calcula cuánto estarían pagando los consumidores si la guerra iniciada el pasado 28 de febrero por Estados Unidos e Israel no hubiera alterado los mercados energéticos.
El informe señala que el precio promedio de la gasolina pasó de 2.98 dólares por galón a finales de febrero a 4.52 dólares este lunes, según datos de la Asociación Estadounidense del Automóvil (AAA). Solo este incremento ha significado un gasto extra de 20 mil millones de dólares para los automovilistas.
El diésel también ha registrado un fuerte aumento y acumula otros 16 mil 900 millones de dólares en costos adicionales para sectores clave como el agrícola y el transporte. Actualmente, el combustible se encuentra apenas 18 centavos por debajo de su máximo histórico de 5.816 dólares por galón alcanzado en 2022.
El conflicto en Medio Oriente provocó fuertes tensiones en el mercado petrolero, especialmente tras el bloqueo iraní al estrecho de Ormuz, ruta estratégica por la que circulaba alrededor del 20 por ciento del crudo mundial.
Ante la presión por el encarecimiento energético, el presidente Donald Trump anunció este lunes que analiza suspender temporalmente el impuesto federal a la gasolina para aliviar el gasto de los consumidores.
“Vamos a eliminar el impuesto a la gasolina por un periodo de tiempo, y cuando baje el precio, permitiremos que se reintroduzca gradualmente”, declaró Trump durante una entrevista telefónica con la cadena CBS, aunque sin detallar fechas específicas para la medida.
El promedio nacional de 4.52 dólares por galón representa un incremento superior al 50 por ciento desde el inicio de la guerra, actualmente en pausa bajo una tregua mientras continúan las negociaciones para alcanzar un acuerdo definitivo.
El encarecimiento de los combustibles se suma además a las presiones inflacionarias que afectan a los hogares estadounidenses, obligando a muchas familias a reducir gastos y modificar hábitos de consumo.
Los mercados permanecen atentos a la publicación de los datos de inflación de abril por parte del Buró de Estadísticas Laborales de Estados Unidos, informe que ofrecerá una radiografía más clara sobre el impacto económico de la crisis energética derivada del conflicto con Irán.
