Estudio revela el efecto de 21 días sin celular en estudiantes: mejor sueño, menos depresión y mayor bienestar

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Un experimento realizado con más de 72 mil estudiantes de Europa concluyó que dejar voluntariamente el teléfono celular durante 21 días puede mejorar significativamente la salud mental, reducir síntomas de depresión y favorecer un mejor descanso.

La iniciativa, llamada “El gran experimento del teléfono móvil Dok 1”, fue impulsada por la radiotelevisión pública de Austria (ORF) y reunió a alumnos de entre 10 y 18 años de Austria, Suiza, Alemania e Italia.

El reto comenzó el pasado 4 de marzo, cuando miles de estudiantes apagaron sus teléfonos para replantear su relación con la tecnología, las redes sociales y el tiempo frente a las pantallas.

Más descanso y menos ansiedad digital

De los 72 mil jóvenes participantes, alrededor de 46 mil completaron cuestionarios científicos antes, durante y después del experimento.

Uno de los principales hallazgos fue la mejora en la calidad del sueño. Antes de iniciar, cerca de la mitad de los estudiantes reportaba problemas para dormir o mantenerse dormidos. Tras las tres semanas sin celular, esas dificultades disminuyeron en un 23 por ciento.

Los investigadores también detectaron cambios importantes en la salud emocional. Al inicio del estudio, más de la mitad de los participantes presentaba síntomas leves o moderados de depresión, mientras que otro 11 por ciento reportaba síntomas moderados o graves.

Después del periodo sin teléfono móvil, la cantidad de jóvenes sin síntomas depresivos aumentó aproximadamente un 15 por ciento.

Además, el bienestar mental general mejoró en un 18 por ciento, según los resultados del experimento.

Un efecto que perduró semanas después

Cinco semanas después de concluir el reto, los investigadores realizaron un seguimiento para medir si los beneficios continuaban.

Aunque algunos indicadores comenzaron a acercarse nuevamente a los niveles iniciales, no regresaron completamente a ellos, lo que sugiere que reducir el uso del celular puede tener efectos positivos duraderos.

El psicólogo Oliver Scheibenbogen, del Instituto Anton Proksch de Viena, explicó que el proyecto incluso motivó a otros jóvenes a sumarse espontáneamente.

“El experimento es contagioso. Muchos se unieron a la iniciativa sin participar directamente en la investigación”, señaló.

Redes sociales bajo cuestionamiento

Otro dato relevante fue la disminución del llamado “uso problemático” de internet. Antes del experimento, el 70 por ciento de los estudiantes presentaba señales de dependencia digital; tras las tres semanas, la cifra cayó al 58 por ciento.

Asimismo, dos tercios de los participantes expresaron estar a favor de prohibir las redes sociales para menores de edad, reflejando una postura más crítica hacia el uso excesivo de plataformas digitales.

La periodista Lisa Gadenstätter, conductora del programa Dok 1, destacó que el éxito del experimento se debió en gran parte al componente colectivo.

“Cuando lo haces en grupo, tus amigos están ahí y pueden motivarse mutuamente para superar las fases difíciles”, comentó.

El desafío también llegó a las familias

Los organizadores señalaron que muchas recaídas ocurrieron durante el primer día, principalmente porque los jóvenes sentían presión por mantenerse disponibles todo el tiempo.

Incluso algunos estudiantes abandonaron el experimento debido a la insistencia de sus padres, quienes manifestaban preocupación por no poder comunicarse con ellos fácilmente.

El estudio abre nuevamente el debate sobre el impacto de los teléfonos inteligentes y las redes sociales en la salud mental de niños y adolescentes, especialmente en una generación que ha crecido permanentemente conectada.

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