La reunión entre el senador Javier Corral y Enrique Inzunza en Culiacán desató una fuerte polémica política luego de que el encuentro ocurriera en medio de crecientes cuestionamientos internacionales hacia figuras cercanas al poder en Sinaloa y bajo la sombra de la presión que Estados Unidos mantiene sobre el estado por temas relacionados con narcotráfico y crimen organizado.
Aunque Corral aseguró que la reunión abordó temas legislativos y políticos, la falta de transparencia sobre el contenido del encuentro provocó críticas inmediatas, especialmente por la figura de Enrique Inzunza, considerado uno de los operadores políticos más cercanos al gobernador Rubén Rocha Moya y un personaje que ha sido mencionado en análisis y reportes relacionados con la preocupación de agencias estadounidenses sobre el entorno político sinaloense.
La polémica creció debido a que Estados Unidos ha incrementado en los últimos años la vigilancia y presión sobre actores políticos de Sinaloa tras el avance del tráfico de fentanilo y el fortalecimiento de grupos criminales como Los Chapitos. Diversos sectores han señalado que Washington observa con atención las relaciones políticas dentro del estado y cualquier posible vínculo o tolerancia hacia estructuras criminales.
Críticos señalaron que el encuentro entre Corral e Inzunza proyecta una imagen preocupante en un momento donde Sinaloa enfrenta una crisis de violencia, disputas internas del narcotráfico y fuertes cuestionamientos internacionales sobre la capacidad de las autoridades para contener al crimen organizado.
El caso también golpea directamente la imagen de Javier Corral, quien durante años construyó un discurso basado en el combate a la corrupción y la crítica a las viejas prácticas políticas. Para opositores, la reunión refleja cómo figuras que antes denunciaban pactos de poder ahora participan en negociaciones políticas con personajes ligados al círculo más influyente de Morena en Sinaloa.
En redes sociales y círculos políticos comenzaron a surgir cuestionamientos sobre el verdadero objetivo del encuentro, así como señalamientos sobre posibles acuerdos internos rumbo a futuros movimientos políticos dentro del oficialismo.
Además, analistas advirtieron que este tipo de reuniones envían señales delicadas en el contexto actual, ya que Estados Unidos mantiene una postura cada vez más agresiva hacia organizaciones criminales mexicanas y ha comenzado a ampliar la presión no solo contra grupos del narcotráfico, sino también sobre estructuras políticas que puedan ser vistas como permisivas o cercanas a dichos grupos.
Mientras Sinaloa continúa enfrentando violencia, desapariciones y enfrentamientos armados, el encuentro entre Corral e Inzunza terminó alimentando la percepción de que la clase política sigue priorizando acuerdos y control interno de poder por encima de la crisis de seguridad que vive la población.
