La grasa abdominal, mejor indicador de riesgo cardíaco que el IMC, revela estudio

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La grasa acumulada en el abdomen podría ser un indicador más preciso del riesgo de insuficiencia cardíaca que el tradicional índice de masa corporal (IMC), según una investigación presentada en las sesiones científicas sobre estilo de vida de la Asociación Americana del Corazón 2026.

El estudio señala que la inflamación sistémica juega un papel clave en esta relación, ayudando a explicar por qué la grasa abdominal resulta especialmente perjudicial para la salud cardiovascular. Este hallazgo refuerza la idea de que no solo importa cuánto peso tiene una persona, sino dónde se concentra.

El análisis incluyó a mil 998 adultos afroamericanos de zonas urbanas y rurales de Estados Unidos, quienes no presentaban insuficiencia cardíaca al inicio del estudio. Los participantes fueron monitoreados durante un periodo promedio cercano a siete años.

Los resultados mostraron que un mayor exceso de grasa en la cintura se asocia con un incremento significativo en el riesgo de desarrollar insuficiencia cardíaca. En contraste, un IMC elevado no presentó una relación clara con este riesgo.

Además, se observó que los participantes con niveles más altos de inflamación, medidos a través de análisis de sangre, tenían mayor probabilidad de padecer esta enfermedad. De hecho, la inflamación explicó entre una cuarta parte y un tercio de la relación entre la grasa abdominal y el riesgo cardíaco.

Incluso en personas con niveles normales de colesterol, la inflamación elevada se vinculó con un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular, lo que subraya su relevancia como factor de riesgo independiente.

El autor principal del estudio, Szu-Han Chen, de la Universidad Nacional Yang Ming Chiao Tung en Taiwán, destacó que estos hallazgos ayudan a entender por qué algunas personas con un peso aparentemente saludable pueden desarrollar insuficiencia cardíaca.

Los investigadores sugieren que medir el perímetro de la cintura junto con indicadores de inflamación podría permitir una detección más temprana de personas en riesgo, facilitando estrategias preventivas antes de la aparición de síntomas.

Asimismo, plantean que reducir la inflamación podría convertirse en una vía terapéutica clave para disminuir el riesgo de insuficiencia cardíaca en personas con obesidad central.

No obstante, el estudio presenta limitaciones, ya que no se analizaron los distintos subtipos de insuficiencia cardíaca. Por ello, los especialistas recomiendan que futuras investigaciones profundicen en cómo la grasa visceral y la inflamación influyen en cada tipo específico de esta enfermedad.

Este nuevo enfoque pone en el centro del debate un cambio importante: más allá del peso total, la distribución de la grasa corporal podría ser el verdadero mapa del riesgo cardiovascular.