El papa León XIV llama a los jóvenes a apagar el ruido digital y redescubrir el silencio interior

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El Papa León XIV habla durante un encuentro con jóvenes y catecúmenos en la zona frente a la iglesia de Santa Dévota, Mónaco, 28 de marzo de 2026. El Papa León XIV realiza un viaje apostólico a Mónaco. (Papa) EFE/EPA/ETTORE FERRARI

Internacional28 de marzo de 2026 · Mónaco

El papa León XIV llama a los jóvenes a apagar el ruido digital y redescubrir el silencio interior

Durante su visita de nueve horas al principado de Mónaco, el pontífice advirtió que el vacío que sienten muchos jóvenes no puede llenarse con «miles de ‘me gusta'» ni con la velocidad constante del mundo moderno.

En una visita fugaz pero cargada de significado, el papa León XIV se reunió este sábado con jóvenes en la iglesia de Santa Devota, en Mónaco, y les lanzó un mensaje que apunta directo al corazón de la vida contemporánea: en la era de los reels, los mensajes instantáneos y los chats interminables, hace falta parar.

El pontífice, que dedicó apenas nueve horas al principado antes de continuar su agenda, escuchó varios testimonios de jóvenes y reflexionó sobre el ritmo que impone el mundo actual. Describió una sociedad «ávida de novedades, amante de una fluidez sin vínculos, marcada por una necesidad casi compulsiva de cambios continuos: en las modas, en la apariencia, en las relaciones y en las ideas».

«El vacío interior no se llena con cosas materiales y pasajeras, ni siquiera con el reconocimiento de miles de ‘me gusta’, o con afiliaciones condicionantes, artificiales, a veces incluso violentas.»

— Papa León XIV, iglesia de Santa Devota, Mónaco

Silencio como antídoto

León XIV propuso la oración y el silencio como respuesta a ese frenesí. Indicó que hace falta «acallar el frenesí del hacer y del decir, de los mensajes, los reels y los chats», para poder «profundizar y saborear la belleza de estar juntos de verdad y de manera concreta». Una invitación, en sus propias palabras, a despejar «la puerta del corazón» para que pueda entrar lo que él llamó el «aire sano y oxigenante de la gracia».

El papa estadounidense cerró su encuentro saludando personalmente a los jóvenes presentes e invitándolos a «entregarse por completo al Señor y a los demás», recordándoles que el mundo necesita su testimonio para «redescubrir el buen sabor del amor a Dios y al prójimo».