Uso excesivo de redes sociales eleva hasta 38% el riesgo de soledad, revela investigación en EE.UU.

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Una investigación con casi 65 mil estudiantes en Estados Unidos concluye que el uso intensivo de redes sociales está asociado con mayores niveles de aislamiento y riesgo de depresión.

El uso excesivo de redes sociales podría estar profundizando la llamada “epidemia de soledad” entre los jóvenes estadounidenses. Así lo advierte un estudio publicado este 16 de febrero de 2026 en la revista Journal of American College Health, que encontró una relación directa entre el número de horas dedicadas a estas plataformas y la percepción de aislamiento.

La investigación analizó encuestas de 64 mil 988 estudiantes de entre 18 y 24 años, pertenecientes a más de 120 universidades en Estados Unidos. Los especialistas, procedentes de las universidades de Cincinnati e Indiana, evaluaron tanto el tiempo semanal destinado a redes sociales como la frecuencia con la que los jóvenes reportaban sentimientos de exclusión, falta de compañía o aislamiento.

El estudio definió como uso abusivo un consumo superior a 16 horas semanales, en línea con criterios establecidos en investigaciones previas. Los resultados muestran un patrón claro: a mayor exposición, mayor sensación de soledad.

Los estudiantes que utilizan redes sociales al menos 30 horas por semana son 38% más propensos a declararse solos en comparación con quienes las usan menos de 16 horas semanales. En el rango de 26 a 30 horas, el riesgo aumenta 34%; entre 21 y 25 horas, 23%; de 16 a 20 horas, 19%; y quienes superan el umbral de 16 horas presentan un 13% más de probabilidad de experimentar soledad respecto a quienes no alcanzan ese nivel de uso.

En términos generales, el 54% de los jóvenes encuestados afirmó sentirse solo, una cifra que coincide con otros estudios recientes en Estados Unidos sobre salud mental en población universitaria.

El análisis también identificó diferencias demográficas. Las mujeres y los estudiantes afroamericanos reportaron mayores niveles de aislamiento y exclusión. En contraste, quienes cursan programas híbridos —con clases presenciales y en línea— manifestaron menores niveles de soledad, un fenómeno que los autores atribuyen a la posibilidad de mantener contacto tanto con compañeros actuales como con amistades previas.

Asimismo, los estudiantes que viven en campus universitarios presentan menor propensión a sentirse solos frente a quienes residen fuera, posiblemente por la mayor interacción social derivada de la convivencia, actividades académicas y eventos recreativos.

“Sabemos que las personas que se sienten solas son más propensas a sufrir depresión y tienen mayor riesgo de morir prematuramente”, advirtió Madelyn Hill, una de las autoras del estudio, actualmente en la Universidad de Ohio.

Por su parte, Ashley Merianos, investigadora de la Universidad de Cincinnati, señaló que los hallazgos “ponen de relieve que el uso excesivo de las redes sociales puede estar sustituyendo las interacciones personales significativas que protegen la salud mental”.

Los autores recomiendan fortalecer las conexiones sociales fuera del entorno digital y promover estrategias de salud pública que ayuden a los estudiantes a construir redes de apoyo presenciales. También sugieren que las instituciones educativas informen sobre los posibles efectos adversos del uso intensivo de redes y fomenten límites de tiempo en su consumo.

El estudio se suma a la creciente evidencia científica que examina el impacto de la vida digital en el bienestar emocional de las nuevas generaciones, en un contexto donde la hiperconectividad convive, paradójicamente, con altos niveles de soledad.