La organización no gubernamental Human Rights Watch (HRW) afirmó este miércoles que el mundo necesita “una ONU más fuerte” en lugar del Consejo de Paz promovido por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y sostuvo que, pese a los problemas del organismo internacional, “sigue siendo preferible a uno controlado por un solo líder”.
“En lugar de destinar miles de millones a un consejo presidido por Trump, los gobiernos deberían centrarse en fortalecer la capacidad de la ONU para proteger los derechos humanos y garantizar la paz internacional”, señaló en un comunicado Louis Charbonneau, director para la ONU en HRW.
El directivo denunció “ataques sin precedentes” de Trump contra la organización internacional y recordó que Estados Unidos ha recortado fondos, debilitado programas y agencias clave, además de presionar para eliminar términos como “género”, “clima” y “diversidad” de resoluciones y declaraciones multilaterales.
Aunque el Consejo de Paz fue concebido inicialmente para supervisar la implementación del alto el fuego en la Franja de Gaza, Trump busca ampliar sus atribuciones y convertirlo en una alternativa al Consejo de Seguridad de la ONU, una iniciativa que ha generado preocupación entre organizaciones defensoras de derechos humanos.
“Estados Unidos desempeñó un papel fundamental en la creación de la ONU. Ahora, Trump está socavando y dejando de financiar gran parte de ella”, subrayó Charbonneau, quien calificó la propuesta como un intento de marginar al Consejo de Seguridad mediante una junta que sería presidida directamente por el mandatario estadounidense.
Según HRW, el nuevo consejo estaría supervisado por “líderes de Gobiernos acusados de abusos” y omitiría referencias explícitas a los derechos humanos, lo que otorgaría al presidente estadounidense una autoridad discrecional para adoptar resoluciones o directrices. “El sistema de la ONU tiene sus problemas, pero es mejor que un Politburó global”, zanjó el experto.
Por su parte, el secretario general de la ONU, António Guterres, señaló a través de un portavoz que la junta de paz en Gaza es, por ahora, “amorfa”, y aclaró que la respalda únicamente en lo relativo a su labor en la Franja.
Hasta el momento, al menos 35 de unos 50 jefes de Estado y de Gobierno han aceptado formar parte del organismo, de acuerdo con la Casa Blanca. Entre los países que han confirmado su participación figuran Israel, Argentina y Egipto, mientras que Francia, Noruega y Suecia han rechazado sumarse a la iniciativa.
