La exvicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, lanzó una dura crítica contra la intervención ordenada por Donald Trump en Venezuela, al asegurar que la operación no estuvo motivada por la lucha contra las drogas ni por la defensa de la democracia, sino por intereses estratégicos ligados al petróleo.
Tras la captura de Nicolás Maduro, Harris calificó la acción como ilegal e imprudente, y advirtió que se trata de una decisión sin una base jurídica clara ni un plan de salida definido. Aunque reconoció que el gobierno de Maduro fue autoritario y responsable de graves violaciones a los derechos humanos, sostuvo que ello no justifica una intervención militar unilateral.
En un mensaje difundido en redes sociales, Harris afirmó que el discurso oficial que habla de narcotráfico y democracia sirve como una justificación superficial, mientras que el trasfondo real de la operación estaría relacionado con el control de recursos energéticos y el reposicionamiento geopolítico de Estados Unidos en la región.
La exvicepresidenta también alertó sobre las consecuencias históricas de este tipo de decisiones, señalando que las intervenciones presentadas como demostraciones de fuerza suelen derivar en conflictos prolongados, inestabilidad regional y altos costos humanos, sin beneficios claros para la población estadounidense ni para los países involucrados.
Asimismo, cuestionó que el gobierno de Trump priorice acciones militares en el extranjero mientras persisten problemas internos en Estados Unidos, como el aumento del costo de vida, la polarización política y la debilidad del Estado de derecho.
Las declaraciones de Harris profundizan la división política en Washington respecto a la intervención en Venezuela y reavivan el debate sobre el verdadero papel de Estados Unidos en América Latina. Mientras la administración de Trump defiende la operación como un golpe contra el autoritarismo, las críticas apuntan a que el uso de la fuerza responde más a intereses económicos y estratégicos que a principios democráticos.
El señalamiento de Harris añade presión internacional y doméstica a una intervención que, lejos de cerrar la crisis venezolana, continúa generando controversia sobre sus motivaciones reales y sus consecuencias a largo plazo.
