Miles de personas se manifestaron este fin de semana en distintas ciudades de Estados Unidos bajo el lema “El ICE mata”, en protesta contra las políticas migratorias impulsadas por el presidente Donald Trump y el accionar del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
Las movilizaciones se intensificaron tras la muerte de Renee Nicole Good, una mujer estadounidense de 37 años, quien falleció luego de recibir un disparo por parte de un agente de ICE durante una redada migratoria en Minneapolis, Minnesota, el pasado 7 de enero. El caso generó indignación nacional luego de que salieran a la luz videos que, según activistas, contradicen la versión oficial de las autoridades federales.
Las protestas se extendieron rápidamente a ciudades como Nueva York, Filadelfia, Boston, San Francisco y Portland, donde miles de manifestantes exigieron justicia, transparencia y una reforma profunda a la política migratoria. En varias marchas se escucharon consignas que pedían incluso la abolición de ICE, al que acusan de uso excesivo de la fuerza y violaciones a los derechos humanos.
Organizadores señalaron que se realizaron cientos de protestas simultáneas en todo el país, reflejando un creciente descontento social frente al endurecimiento de las redadas migratorias y la criminalización de comunidades migrantes.
Por su parte, la administración Trump defendió la actuación de ICE, asegurando que los agentes actuaron conforme a los protocolos de seguridad. Sin embargo, líderes demócratas y autoridades locales han solicitado investigaciones independientes, mientras que el FBI asumió el caso, decisión que también ha generado controversia.
El episodio ha reavivado el debate nacional sobre el papel de las agencias federales de inmigración y el rumbo de la política migratoria en Estados Unidos, en un contexto de creciente polarización social y política.
