Más de 50 mil personas al año perderán la posibilidad de emigrar legalmente a Estados Unidos o regularizar su estatus migratorio, luego de que el presidente Donald Trump anunciara la suspensión de la llamada lotería de las green cards, tras el tiroteo ocurrido el pasado 13 de diciembre en la Universidad de Brown.
De acuerdo con las autoridades estadounidenses, el presunto autor del ataque —en el que murieron dos estudiantes— fue un ciudadano portugués que había ingresado al país mediante este mecanismo migratorio. El caso reavivó las críticas del mandatario contra el programa, conocido oficialmente como Programa de Visas de Diversidad (DV1).
Este esquema, vigente desde 1995, ofrece anualmente hasta 55 mil tarjetas de residencia permanente a ciudadanos de países con baja tasa de migración hacia Estados Unidos. Fue creado a partir de la Ley de Inmigración de 1990, promulgada durante el gobierno de George H. W. Bush con apoyo bipartidista, con el objetivo de diversificar el origen de los migrantes legales.
El proceso se basa en un sorteo electrónico anual que selecciona de manera aleatoria a los ganadores. La mayoría de los beneficiarios reside fuera de Estados Unidos y obtiene la residencia a través de un trámite consular, aunque una proporción menor ya se encuentra en el país bajo otro estatus migratorio.
Para participar, los aspirantes deben cumplir únicamente dos requisitos: ser originarios de un país que haya enviado menos de 50 mil migrantes a EE.UU. en los últimos cinco años y contar con estudios de nivel secundaria o experiencia laboral calificada. No obstante, resultar seleccionado no garantiza la residencia, ya que los solicitantes deben superar verificaciones de antecedentes, exámenes médicos y entrevistas consulares antes de que se agoten los cupos del año fiscal.
En el último proceso, más de 20 millones de personas aplicaron y cerca de 130 mil —incluidos familiares— fueron seleccionados, de acuerdo con cifras del Departamento de Estado.
