La lucha libre mexicana vivió una de sus noches más emotivas el sábado 13 de diciembre de 2025, cuando el Hijo del Santo se despidió oficialmente de los encordados en el Palacio de los Deportes, poniendo fin a una trayectoria marcada por el legado, la disciplina y la fidelidad a la tradición técnica.
La historia tuvo un eco inevitable en el pasado. El 12 de septiembre de 1982, en el desaparecido Toreo de Cuatro Caminos, El Santo, el Enmascarado de Plata, cayó derrotado en una sangrienta lucha ante el Perro Aguayo. Décadas después, su hijo recordó aquel momento en un mensaje proyectado en las pantallas del recinto: “Siempre estaré arrepentido de no haberme subido al ring a defender a mi papá”.
Convertido en el máximo heredero de la dinastía plateada, el Hijo del Santo mantuvo durante toda su carrera la tradición técnica que su padre adoptó al convertirse en un ícono popular y ejemplo para generaciones enteras. Dentro y fuera del ring, la máscara simbolizó valores que trascendieron el deporte y se incrustaron en la cultura mexicana.
La función de despedida fue un recorrido por la esencia de la lucha libre nacional: combates de Minis, lucha femenil, relevos australianos, enfrentamientos de juniors de leyendas y una lucha máscara contra cabellera, donde el heredero de la plata se impuso a Ángel Blanco Jr. En la lucha estelar, el Hijo del Santo, acompañado por L.A. Park y Último Dragón, venció a Texano Jr., Hijo de Fishman y Dr. Wagner Jr., quien reconoció públicamente el legado de su rival al finalizar el combate.
