El portaaviones más grande del mundo llega al Caribe en una misión contra el narcotráfico

0
163

El Gobierno de Estados Unidos ordenó el despliegue del portaaviones USS Gerald R. Ford, el más grande y avanzado del mundo, hacia América Latina, como parte de una operación militar destinada a combatir el tráfico de drogas y las redes criminales transnacionales en la región.

El movimiento fue confirmado por funcionarios del Gobierno estadounidense a la agencia Reuters, quienes precisaron que la orden fue emitida en octubre por el presidente Donald Trump. El despliegue se suma a una fuerza naval ya compuesta por ocho buques de guerra, un submarino nuclear y aviones F-35, enmarcando una de las operaciones más amplias del Comando Sur en los últimos años.

El Pentágono explicó que la misión busca “interrumpir el tráfico de narcóticos y debilitar las organizaciones criminales transnacionales”, reforzando los esfuerzos de seguridad hemisférica de Washington. De acuerdo con un comunicado de la Secretaría de Guerra de EE.UU., el portaaviones ingresó oficialmente este martes al área de responsabilidad del Comando Sur de Estados Unidos (USSOUTHCOM AOR).

“La llegada de las fuerzas marítimas se produjo después de que el Secretario de Guerra, Pete Hegseth, ordenara al Grupo de Ataque del Portaaviones apoyar la directiva presidencial para desmantelar las organizaciones criminales transnacionales y combatir el narcoterrorismo en defensa de la patria”, señala el boletín oficial.

El despliegue del USS Gerald R. Ford, que alberga más de 4,000 militares y decenas de cazas de combate, ha generado rechazo en los gobiernos de Venezuela y Colombia, países señalados por Washington de estar involucrados en redes de narcotráfico. Ambos gobiernos calificaron la maniobra como una “provocación militar” y exigieron a la comunidad internacional pronunciarse ante lo que consideran una intromisión en la soberanía regional.

Analistas internacionales advierten que la presencia del portaaviones en el Caribe podría escalar las tensiones diplomáticas en América Latina, especialmente si el despliegue se prolonga o incluye operaciones cercanas a aguas territoriales sudamericanas.

Con esta movilización, Estados Unidos reafirma su política de “presencia avanzada” en el hemisferio occidental y busca proyectar poder naval en un contexto geopolítico cada vez más complejo, marcado por el auge de alianzas no occidentales en la región.