EE. UU. supera los mil vuelos cancelados por segundo día debido al cierre de Gobierno

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Un pasajero duerme en un pasillo del aeropuerto internacional George Bush, en Houston (Estados Unidos). Debido a la escasez de controladores agudizada por el cierre del Gobierno Federal, EE.UU. recortó en un 10 % la oferta de vuelos en 40 grandes aeropuertos, medida que puede eliminar hasta 4.000 correspondencias diarias en el mayor mercado mundial de la aviación comercial. EFE/ Carlos Ramírez

Estados Unidos superó este sábado por segundo día consecutivo la cifra de más de mil vuelos cancelados, junto con miles de retrasos, como consecuencia de la escasez de controladores aéreos derivada del cierre del Gobierno federal, que ya cumple 39 días.

De acuerdo con datos del portal especializado Flightaware, hasta el mediodía se contabilizaban 1.008 vuelos cancelados, con los aeropuertos de Charlotte (Carolina del Norte), Newark, John F. Kennedy (Nueva York), Chicago O’Hare y Atlanta entre los más afectados.

La situación se ha traducido en más de 3.700 vuelos retrasados a nivel nacional. En el área de Nueva York, los pasajeros enfrentan demoras promedio de más de dos horas y media en llegadas al aeropuerto JFK, mientras que los vuelos que parten lo hacen con unos 100 minutos de retraso. En Newark, las demoras promedio superan las cuatro horas, y en LaGuardia alcanzan cerca de una hora, según reportes de CNN.

Las aerolíneas más afectadas incluyen a American Airlines, Southwest, United, Delta y JetBlue, que han tenido que modificar horarios y cancelar rutas ante la falta de personal operativo.

La Administración Federal de Aviación (FAA) confirmó que se han aplicado paradas temporales de operaciones en las terminales de Chicago y Nueva York (JFK) por la escasez crítica de controladores, mientras el Departamento de Transporte ordenó reducir hasta en 10 % el tráfico aéreo nacional, advirtiendo que el recorte podría ampliarse a 20 % la próxima semana si no se alcanza una solución.

Aunque los controladores aéreos son considerados trabajadores esenciales, muchos han dejado sus puestos alegando estrés extremo y falta de pago. Se estima que unos 2.000 controladores se han dado de baja desde el inicio del cierre.

El secretario de Transporte, Sean Duffy, alertó que la situación podría “empeorar significativamente” si el Gobierno no se reabre antes del martes, fecha en la que estaba previsto el siguiente pago a los trabajadores federales.

Mientras tanto, el Senado estadounidense se mantiene en sesión extraordinaria durante todo el fin de semana en busca de un acuerdo que ponga fin al cierre más prolongado en la historia del país, en medio de crecientes presiones políticas y malestar social.