El cierre del gobierno federal de Estados Unidos alcanzó este martes su día 36, convirtiéndose oficialmente en el más largo en la historia moderna del país, superando el récord anterior de 35 días ocurrido durante la administración de Donald Trump en 2018–2019.
El cierre comenzó el 1 de octubre de 2025, cuando el Congreso no logró aprobar la legislación de financiamiento para el nuevo año fiscal. Desde entonces, gran parte de las agencias federales permanecen sin recursos, y cientos de miles de empleados han sido enviados a casa o continúan trabajando sin recibir salario.
El origen del conflicto radica en la falta de acuerdo entre republicanos y demócratas sobre la asignación de fondos públicos.
La Cámara de Representantes —controlada por los republicanos— impulsó resoluciones de gasto temporales, pero el Senado, dominado por los demócratas, las bloqueó al exigir la extensión de los subsidios del “Affordable Care Act” (Obamacare), que expiran a finales de año.
Mientras los republicanos acusan a los demócratas de “chantaje político”, estos últimos sostienen que los recortes pondrían en riesgo la cobertura médica de millones de estadounidenses. La falta de consenso y el uso del filibuster en el Senado han impedido avanzar hacia una solució
Según datos oficiales, entre 700 000 y 900 000 empleados federales permanecen suspendidos sin goce de sueldo, y otros más de un millón trabajan sin pago inmediato en áreas consideradas esenciales.
Diversos servicios públicos están paralizados: se han suspendido reportes económicos clave —como los de empleo y ventas minoristas— y programas sociales como el SNAP (asistencia alimentaria) enfrentan interrupciones que afectan a millones de familias.
La Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO) advirtió que el cierre podría tener consecuencias significativas en el crecimiento económico y en la productividad nacional si se prolonga más semanas.
El prolongado estancamiento ha generado tensiones dentro de ambos partidos.
El senador demócrata John Fetterman criticó duramente a su propio partido, calificando la situación como “un juego político pésimo que está dañando al país”.
Mientras tanto, la Casa Blanca mantiene negociaciones con líderes del Congreso, pero no se vislumbra un acuerdo inmediato.
Con sus 36 días de duración, este cierre ya superó el de 2018–2019 y marca un precedente histórico en los conflictos presupuestarios de Estados Unidos.
Los analistas advierten que, más allá de la política, el costo humano y económico podría tardar meses en repararse.
