Lo que debían ser noches de alegría y orgullo estudiantil terminaron en tragedia en el estado de Mississippi, donde dos tiroteos distintos durante celebraciones escolares dejaron al menos seis personas muertas y varios heridos, según informaron autoridades locales y medios estadounidenses.
El primer ataque ocurrió en la localidad de Heidelberg, al este del estado, durante una fiesta de “homecoming”, tradicional celebración que marca el regreso de exalumnos a los campus.
Las autoridades confirmaron que dos personas fueron asesinadas luego de que un hombre armado abriera fuego entre los asistentes.
Un joven de 18 años está siendo buscado como principal sospechoso del ataque, aunque aún no se han confirmado detenciones.
Horas más tarde, en Leland, una ciudad ubicada en el Delta de Mississippi, se registró otro tiroteo tras un partido de fútbol americano escolar.
En este segundo evento, cuatro personas perdieron la vida y varias más resultaron heridas cuando se desataron disparos cerca del centro de la ciudad, donde se congregaban decenas de jóvenes y familias.
Las autoridades locales señalaron que no se han realizado arrestos y pidieron la colaboración de testigos para identificar a los responsables.
Los tiroteos ocurren en medio de un creciente debate sobre la violencia armada en Estados Unidos, especialmente en eventos escolares y comunitarios.
Mississippi, uno de los estados con mayor índice de armas por habitante, ha registrado varios incidentes similares en los últimos años, aunque pocos con un saldo tan alto de víctimas en un mismo fin de semana.
El Departamento de Policía estatal y el Buró de Investigaciones de Mississippi (MBI) han desplegado agentes en las zonas afectadas para continuar con las pesquisas.
“Estos actos de violencia son inaceptables, especialmente cuando afectan a jóvenes en espacios donde deberían sentirse seguros”, declaró un portavoz del MBI.
Las escuelas involucradas suspendieron todas las actividades del fin de semana, mientras los habitantes de ambas comunidades organizaron vigilias para recordar a las víctimas.
Lo que debía ser una celebración de orgullo estudiantil terminó siendo otra página oscura en la larga lista de tragedias por armas de fuego en Estados Unidos.
