Helicópteros, gases y allanamientos: las tácticas del ICE que aterran a migrantes en Chicago

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n los últimos días, diversos barrios de Chicago han sido escenario de operativos de inmigración con tácticas propias de una zona de guerra: helicópteros sobrevolando edificios, descensos en rappel, gases lacrimógenos lanzados en calles y cateos nocturnos sin órdenes visibles.
Las escenas, más cercanas a una película de acción que a un operativo civil, han desatado indignación y miedo entre comunidades migrantes, que denuncian abusos y violencia desproporcionada por parte del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés)

De acuerdo con AP News y Univision, los operativos forman parte de la llamada “Operation Midway Blitz”, desplegada por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) en coordinación con el ICE y la Patrulla Fronteriza.
La operación ha dejado hasta ahora más de 1,000 detenidos en el área metropolitana de Chicago, incluyendo 37 arrestos en un solo edificio de South Shore, donde helicópteros Black Hawk descendieron de madrugada y agentes irrumpieron en apartamentos mientras las familias dormían.

Testigos aseguran que los agentes utilizaron granadas de humo y gases irritantes en pasillos y estacionamientos, mientras gritaban órdenes en inglés a personas que apenas entendían lo que ocurría.
“Pensé que era un ataque terrorista. Las ventanas temblaban, los niños lloraban, y nadie entendía nada”, relató una vecina al medio local Telemundo Chicago.

En otro operativo, agentes federales lanzaron un agente químico cerca de la escuela primaria Funston, lo que obligó a trasladar a los estudiantes a las aulas y suspender actividades al aire libre.
La indignación creció cuando se supo que una concejala local fue esposada dentro de un hospital al exigir que los agentes mostraran la orden judicial de un detenido herido.

“Esto no es control migratorio, es una intimidación militar”, denunció la organización Immigrant Justice Chicago, que documenta al menos una decena de casos de detenciones sin órdenes firmadas por jueces.

El ICE y el DHS justificaron los operativos alegando que los objetivos principales eran personas con vínculos criminales, entre ellas supuestos miembros del grupo Tren de Aragua, una organización delictiva de origen venezolano.
Sin embargo, ni el ICE ni el DHS han mostrado evidencia pública de esos vínculos, lo que ha generado sospechas de que se trata de acciones indiscriminadas que afectan a migrantes sin antecedentes ni causas judiciales.

El gobierno federal sostiene que el uso de helicópteros y gases responde a “protocolos de seguridad ante potenciales amenazas armadas”, pero los activistas señalan que el efecto real es sembrar miedo en comunidades vulnerables, especialmente entre familias latinas y solicitantes de asilo.

Las autoridades locales han pedido una investigación federal independiente sobre los operativos, mientras organizaciones civiles califican las tácticas como “un abuso de poder que viola derechos constitucionales”.
Las redadas han sido descritas por vecinos como “una invasión aérea”, y varios videos difundidos en redes muestran helicópteros iluminando con reflectores los techos de edificios de vivienda popular mientras los agentes irrumpen por la fuerza.

“Es como si hubieran traído la frontera al centro de Chicago”, escribió un activista en X (antes Twitter). “Solo que aquí no están persiguiendo criminales, están cazando miedo.”

El caso de Chicago reaviva el debate sobre el papel del ICE y sus métodos, especialmente en ciudades santuario donde las políticas locales limitan la cooperación con agencias migratorias.
Mientras la Casa Blanca guarda silencio, el ruido de los helicópteros y el gas en las calles siguen recordando a miles de migrantes que la frontera no siempre está en el mapa… a veces está sobre sus techos.