El municipio de Caapucú, en el departamento de Paraguarí, resolvió prohibir la celebración de Halloween por considerarla una práctica “contraria a las tradiciones culturales, espirituales y a la identidad cristiana” de la comunidad.
La medida fue firmada por el intendente Gustavo Penayo, quien argumentó que la festividad incorpora “símbolos y prácticas vinculadas a la oscuridad, la muerte y la superstición”, lo que —según la resolución— afecta la formación moral y religiosa de niños y jóvenes.
El documento municipal establece la prohibición de toda clase de fiestas, eventos o actividades, tanto públicas como privadas, relacionadas con Halloween. Además, dispone que la Policía Municipal y la Comisaría local realicen controles preventivos los días 30 y 31 de octubre para asegurar el cumplimiento de la normativa.
Como alternativa, la resolución insta a las instituciones educativas, culturales y religiosas a promover actividades que refuercen “los valores de la vida, la fe y la solidaridad cristiana”, en coincidencia con las celebraciones del Día de Todos los Santos y el Día de los Fieles Difuntos, los días 1 y 2 de noviembre.
Con esta decisión, Caapucú —un distrito de poco más de 6.000 habitantes, según el Censo Nacional 2022— se suma a una tendencia observada en algunos municipios latinoamericanos donde las autoridades locales buscan restringir o sustituir el Halloween por celebraciones de raíz religiosa o tradicional.
