El Gobierno de Estados Unidos, encabezado por el presidente Donald Trump, planea emitir una advertencia a mujeres embarazadas sobre el uso de paracetamol (ingrediente activo del Tylenol) por un supuesto riesgo de autismo en los bebés, a pesar de que no existen pruebas científicas sólidas que respalden dicha afirmación.
Según reportó The Washington Post, la Casa Blanca prepara un anuncio en el que además se presentaría la leucovorina, un análogo del ácido fólico, como parte de un tratamiento experimental contra el autismo.
Expertos de la comunidad científica rechazaron la vinculación. Monique Botha, profesora asociada de la Universidad de Durham, destacó que un estudio sueco con datos de 2.4 millones de nacimientos (1995-2019) no encontró relación alguna entre la exposición al paracetamol en el útero y el desarrollo de autismo, TDAH o discapacidad intelectual.
“Estoy excepcionalmente segura de que no existe ninguna relación”, dijo Botha al Science Media Centre, subrayando que este tipo de alarmismo puede impedir que las embarazadas accedan a tratamientos seguros para el dolor.
En la misma línea, Dimitrios Siassakos, profesor de Obstetricia y Ginecología del University College de Londres, señaló que el autismo responde a múltiples factores, principalmente genéticos, y que cualquier aparente vínculo con el paracetamol desaparece al considerar el historial familiar.
Los especialistas advierten que insistir en esta teoría sin sustento puede estigmatizar a las familias con hijos autistas y desalentar el uso de uno de los medicamentos más seguros durante el embarazo.
