Trump amenaza con cárcel a quienes quemen la bandera de EE.UU. durante protestas

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Decenas de activistas fueron captados este domingo, 8 de junio, al protestar en contra de las redadas de inmigración, en Los Ángeles (CA, EE.UU.). EFE/Caroline Brehman

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó este lunes una orden ejecutiva que busca castigar con cárcel la quema de la bandera estadounidense durante manifestaciones, pese a que el Tribunal Supremo ya determinó que este acto está protegido por la Primera Enmienda como forma de libertad de expresión.

Si quemas una bandera, tendrás un año de cárcel, sin salidas anticipadas ni excepciones. Si quemas una bandera, lo que estás provocando es incitar disturbios”, declaró Trump desde el Despacho Oval al rubricar la medida.

No obstante, el texto de la orden no establece directamente la condena de prisión. En su lugar, instruye a la fiscal general Pam Bondi y al Departamento de Justicia a investigar los casos de quema de bandera y aplicar leyes penales o civiles cuando lo consideren pertinente.

Jurisprudencia en contra

La medida presidencial choca con un precedente clave del Tribunal Supremo de 1989, que resolvió que quemar una bandera constituye un acto de expresión política protegido por la Constitución. El fallo se originó tras la protesta del activista Gregory Lee Johnson en la Convención Nacional Republicana de 1984, donde incendió una bandera como rechazo a las políticas del expresidente Ronald Reagan.

Pese a esta jurisprudencia, Trump argumenta que el acto puede constituir una incitación a la violencia y, por tanto, quedar fuera de la protección constitucional.

Migrantes en la mira

La orden ejecutiva incluye un apartado que instruye a los departamentos de Estado y Seguridad Nacional a negar, cancelar o revocar visas, procesos de naturalización y beneficios migratorios a extranjeros que participen en actos de “profanación de bandera”.

“Con esto vamos a detener la quema de banderas de inmediato”, afirmó el mandatario, comparando la medida con la orden que firmó en su primer mandato para castigar con hasta diez años de cárcel a quienes vandalizaran estatuas y monumentos.