La empresa aeroespacial SpaceX, propiedad de Elon Musk, consiguió con éxito el décimo vuelo de prueba de la nave Starship, un avance clave después de tres intentos fallidos que habían terminado con la pérdida del vehículo.
El lanzamiento se realizó a las 18:30 h locales desde Starbase, Texas, y concluyó una hora y seis minutos después con un amerizaje controlado en el océano Índico. Más de dos millones de personas siguieron la transmisión en vivo a través de internet, respaldada por satélites Starlink.
La nave, compuesta por el propulsor Super Heavy y el vehículo Starship, busca convertirse en un cohete reutilizable para reducir costos y facilitar futuras misiones de exploración espacial, incluyendo el regreso a la Luna y la colonización de Marte.
Durante el vuelo, SpaceX probó con éxito el despliegue simulado de satélites y el reencendido de un motor en pleno trayecto, maniobras que en pruebas anteriores habían resultado imposibles.
Aunque el propulsor cayó en el Golfo de México, aún no se ha confirmado si lo hizo de una sola pieza. Por su parte, la nave logró atravesar la atmósfera terrestre tras 45 minutos de viaje y completó una reentrada controlada, alcanzando velocidad subsónica antes de tocar el mar.
Este avance llega tras el fracaso del noveno vuelo, el pasado 27 de mayo, cuando una fuga de combustible provocó la explosión de la nave. Ahora, con ajustes en el diseño y la retirada de losetas en zonas vulnerables, SpaceX avanza hacia su meta de revolucionar los viajes espaciales.
