Mientras unos piden humildad, otros piden room service en París
Resulta que la “pobreza franciscana” sí incluye vuelos intercontinentales, cenas con maridaje en Tokio y compritas discretas en los Campos Elíseos. Eso sí, con austeridad espiritual y tarjetas bien cargadas.
La gira internacional del doble discurso
Los hijos del “no somos iguales” andan estrenando outfits en Japón, mientras que otros cuadros distinguidos del partido hacen check-in en hoteles europeos. Todo esto mientras la presidenta electa da discursos sobre humildad que, al parecer, solo oye el eco de su voz.
En redes sociales, la gente pregunta:
— ¿No se acabaron los lujos?
— ¿No era esto diferente?
— ¿No era pobreza franciscana… y no francachela internacional?
Claudia habla… y los otros gastan
Claudia Sheinbaum, con rostro serio y palabras firmes, repite que el poder se ejerce con humildad, que hay que vivir en la justa medianía. Pero sus compañeros parecen no escuchar: andan muy ocupados empacando souvenirs.
Mientras ella dice “austeridad”, los demás dicen “¡Santé!” en un bistró de París.
Las frases que envejecieron peor que el avión presidencial
Aquí algunas joyas rescatadas del archivo moralista:
- “No puede haber gobierno rico con pueblo pobre.”
- “Vamos a pasar a la pobreza franciscana.”
- “Yo vivo con 200 pesos a la semana.”
- “El poder debe ejercerse con humildad.”
- “No somos iguales.”
- “Cada quien será reconocido por su comportamiento.”
- Y la nueva joya filosófica de Noroña: “¿Pero qué es un lujo?”
Al parecer, el excomandante de la crítica ahora medita sobre el concepto de lujo mientras el minibar de su habitación se enfría solo.
El mensaje final
Esto ya no es gobierno, es turismo moralista con millas acumuladas. El discurso se quedó en el templete, y la coherencia voló en primera clase.
Porque sí, el pueblo camina con los pies en la tierra,
pero algunos compañeros de la transformación vuelan con los pies en el asiento reclinable.
