A más de un año de haber implementado la restricción del uso de teléfonos móviles, tablets y relojes inteligentes en las aulas, Países Bajos ha reportado resultados positivos en el bienestar y desempeño de sus estudiantes. La medida, que entró en vigor en enero de 2024, fue acordada entre el Gobierno, asociaciones educativas, docentes, padres y estudiantes.
Los dispositivos electrónicos quedaron prohibidos durante las horas de clase, salvo excepciones por razones médicas o educativas específicas. Esta decisión buscaba reducir la distracción constante generada por la hiperconectividad digital y mejorar la calidad del entorno escolar.
De acuerdo con una evaluación realizada por el Instituto Kohnstamm y Oberon, los beneficios han sido notables:
- 75 % de las escuelas secundarias reportó una mejora significativa en la concentración y enfoque de los estudiantes durante clase.
- 59 % notó un mejor ambiente social, con mayor interacción cara a cara y disminución de episodios de ciberacoso.
- 28 % observó una mejora en el rendimiento académico, especialmente en niveles de secundaria.
Además, las escuelas reportan menos ansiedad social, una reducción en las distracciones por redes sociales y una mayor calidad en las relaciones entre estudiantes y profesores.
La decisión neerlandesa no es aislada. Según la UNESCO, más de 79 países han adoptado medidas similares para regular el uso de celulares en las aulas, un aumento considerable frente a los 60 países que lo hacían en 2022.
Mientras tanto, otras investigaciones en Reino Unido y España también han demostrado que limitar la presencia de dispositivos digitales puede generar efectos positivos en el comportamiento y el bienestar emocional de los estudiantes. No obstante, un reciente estudio británico matiza que este impacto positivo se da principalmente dentro del entorno escolar, y no necesariamente se extiende al rendimiento general fuera del aula.
La política neerlandesa busca generar un ambiente de aprendizaje más humano, enfocado y saludable, sin demonizar la tecnología, pero sí restringiendo su uso excesivo. En palabras de las autoridades educativas del país, el objetivo es claro: “Dar espacio a la atención plena, a la convivencia real y al aprendizaje profundo”.
Países Bajos se posiciona como un referente en el debate global sobre el impacto de la tecnología en la educación y el desarrollo emocional de los jóvenes. Sus resultados preliminares refuerzan la idea de que menos pantalla no significa menos progreso, sino tal vez, más salud, más presencia y más aprendizaje.
