Megamarcha en Guadalajara exige agua limpia y justicia tras represión policial

0
9

Al menos 10 mil personas se movilizaron en rechazo al agua contaminada que distribuye el SIAPA en la zona metropolitana. La protesta estuvo marcada por actos de vandalismo, saqueos y cuestionamientos a la actuación de las autoridades estatales.

Al menos 10 mil personas participaron en la segunda megamarcha realizada en Guadalajara, Jalisco, para exigir agua potable de calidad y denunciar la distribución de líquido turbio, con malos olores y presunta presencia de contaminantes, entre ellos heces fecales y metales pesados, por parte del Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA).

La movilización ocurrió una semana después de la primera protesta, durante la cual policías antimotines reprimieron a manifestantes frente a Casa Jalisco, residencia oficial del gobernador Pablo Lemus. De acuerdo con las denuncias, entre los afectados hubo menores de edad, mujeres y adultos mayores, quienes fueron expuestos a gas pimienta y chorros de agua. También se reportaron golpes y presuntos actos de tortura contra personas detenidas.

En esta segunda jornada, el mandatario estatal evitó desplegar a policías y bomberos contra el contingente, luego de la polémica nacional e internacional generada por los hechos del 11 de octubre.

Ciudadanos denuncian presunta infiltración de grupos violentos

La movilización, prevista inicialmente para las 11:00 horas en el parque Revolución, comenzó aproximadamente dos horas después, luego de que ciudadanos confrontaran a un grupo de alrededor de 30 encapuchados, a quienes acusaron de intentar alterar el carácter pacífico de la protesta.

Durante el enfrentamiento, algunos integrantes del grupo fueron golpeados y despojados de petardos, palos y presuntos artefactos incendiarios, antes de retirarse hacia el centro de la ciudad. Entre los manifestantes surgieron acusaciones de que los encapuchados habrían sido enviados para desestabilizar la movilización; sin embargo, estas versiones no fueron acreditadas de manera independiente.

En redes sociales también circularon señalamientos políticos sobre la procedencia de los participantes. Las acusaciones contra el Gobierno estatal y otros grupos políticos permanecieron en el terreno de las denuncias, sin que se presentaran pruebas concluyentes en la información disponible.

Durante su recorrido, los encapuchados detonaron petardos sobre la avenida Juárez, lo que provocó que numerosos comercios cerraran sus cortinas metálicas por temor a nuevos incidentes. En una tienda Coppel rompieron cristales y sustrajeron mercancía, entre ella cascos, mochilas y ropa.

Por la noche, el Gobierno de Jalisco informó que al menos seis establecimientos comerciales, incluidos negocios de alimentos, tiendas departamentales, comercios deportivos y restaurantes, resultaron afectados por vandalismo, pintas, daños en cristales y saqueos.

Vandalizan edificios públicos en el centro histórico

Los incidentes continuaron en el centro de Guadalajara. Frente al Palacio de Gobierno, integrantes del grupo encapuchado lanzaron petardos, mientras policías antimotines se colocaron detrás de las vallas metálicas instaladas para proteger el inmueble. Minutos después, los uniformados regresaron al interior del edificio sin detener a los responsables en ese momento.

La falta de detenciones inmediatas generó reclamos de ciudadanos, quienes cuestionaron por qué los agentes no intervenían para impedir que los responsables abandonaran la zona.

Cerca de las 14:00 horas, los manifestantes que acudieron pacíficamente comenzaron a llenar la Plaza de Armas y el corredor peatonal de Paseo Alcalde. Entre las principales consignas destacaron “¡Revocación!” y “¡Fuera Lemus!”, además de pancartas que exigían agua limpia y denunciaban la presunta contaminación del suministro.

Mientras la concentración ciudadana continuaba, el grupo violento se desplazó por el primer cuadro de la ciudad y lanzó cohetones contra el Palacio de Gobierno. Posteriormente, se dirigió a las instalaciones del Congreso de Jalisco, donde incendió la puerta de acceso.

Los encapuchados también llegaron a la sede del Poder Judicial, donde prendieron fuego a un contenedor de basura y ocasionaron daños en parte de la estructura del inmueble.

Los policías antimotines aparecieron cuando los presuntos responsables ya habían abandonado el lugar a bordo de dos vehículos. En ese momento, los uniformados se limitaron a sofocar el fuego.

Más tarde, el Gobierno estatal informó sobre la detención de cinco personas señaladas por causar destrozos. Según el comunicado oficial, los individuos viajaban en una camioneta gris con reporte de robo y quedaron a disposición de la Fiscalía del Estado.

La protesta se prolongó hasta la noche

Aunque la mayor parte de la movilización transcurrió de forma pacífica, los actos vandálicos continuaron entre las 16:00 horas y después de las 22:00 horas. Durante ese periodo, otro grupo incendió y destruyó las tres puertas principales del Palacio de Gobierno, además de romper ventanas y dañar mobiliario urbano.

Los incidentes ocurrieron sin que los policías salieran a someter al grupo durante buena parte de los hechos, situación que volvió a generar cuestionamientos sobre la respuesta de las autoridades y los protocolos de seguridad implementados.

De acuerdo con un informe del Sistema de Atención Médica de Urgencias, los servicios de emergencia brindaron primeros auxilios a seis civiles y dos policías. Dos personas tuvieron que ser trasladadas a hospitales: un hombre de 55 años que presentó una arritmia y una mujer de 38 años que sufrió una crisis epiléptica.

El conflicto por el agua mantiene la tensión en Jalisco

La megamarcha refleja el creciente malestar de habitantes de la zona metropolitana de Guadalajara por la calidad del agua que reciben en sus hogares y por la respuesta institucional a sus denuncias.

Los manifestantes exigen que las autoridades garanticen el suministro de agua potable segura, investiguen las causas de la contaminación denunciada y asuman responsabilidades por las afectaciones registradas durante las protestas anteriores.

La movilización también colocó bajo escrutinio al Gobierno de Pablo Lemus, tanto por la actuación policial durante la primera manifestación como por la respuesta ante los actos violentos de la segunda jornada.

Mientras continúan las exigencias ciudadanas, el conflicto plantea dos desafíos para las autoridades de Jalisco: esclarecer las denuncias sobre la calidad del agua y garantizar el derecho a la protesta pacífica, al tiempo que se investigan los saqueos y daños ocasionados a comercios y edificios públicos.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí