Un enorme asteroide se prepara para protagonizar uno de los acercamientos más llamativos a la Tierra de los próximos años. Se trata de Apophis, un objeto espacial de aproximadamente 340 metros de diámetro, cuyo tamaño puede compararse con el de la Torre Eiffel.
Aunque la NASA lo clasifica como un asteroide potencialmente peligroso, no hay motivo para entrar en pánico: Apophis no representa una amenaza de impacto para la Tierra durante al menos los próximos 100 años.
¿Cuándo pasará cerca de la Tierra?
El momento más esperado ocurrirá el 13 de abril de 2029, cuando Apophis se aproximará a unos 32 mil kilómetros de la superficie terrestre.
Por su tamaño y la distancia a la que pasará, el encuentro será un acontecimiento poco común. La NASA señala que un asteroide de estas dimensiones pasa tan cerca de nuestro planeta apenas una vez cada miles de años en promedio.
El acercamiento permitirá que científicos de distintas partes del mundo estudien el asteroide con gran detalle y aprovechen la oportunidad para conocer mejor su estructura y comportamiento.
¿Qué ocurrirá con Apophis?
La gravedad terrestre tendrá un efecto importante sobre el asteroide. A medida que se acerque, Apophis será atraído, estirado, comprimido y posiblemente retorcido por la fuerza gravitatoria de nuestro planeta.
Estos efectos podrían provocar pequeños movimientos de material o deslizamientos en su superficie. Además, la interacción gravitatoria modificará su órbita alrededor del Sol y podría alterar ligeramente su rotación.
Los científicos utilizarán telescopios terrestres, radares y diferentes instrumentos espaciales para observar estos cambios. Las misiones OSIRIS-APEX, de la NASA, y Ramses, de la Agencia Espacial Europea, también contribuirán al estudio del asteroide.
Un visitante descubierto en 2004
Apophis fue descubierto en 2004 por los astrónomos Roy Tucker, David Tholen y Fabrizio Bernardi en el Observatorio Nacional Kitt Peak, cerca de Tucson, Arizona.
El asteroide está compuesto por material que quedó como remanente durante la formación del sistema solar y que nunca llegó a formar parte de un planeta o una luna.
Su nombre hace referencia a Apep, una antigua deidad egipcia asociada con el mal y la destrucción. Un nombre bastante dramático para un visitante espacial que, pese a su enorme tamaño, no tiene previsto chocar con la Tierra.
Por ahora, Apophis representa más una oportunidad científica que una amenaza: en 2029, los investigadores tendrán una ocasión excepcional para estudiar de cerca uno de los asteroides más interesantes que se aproximarán a nuestro planeta.
