El Gobierno de Estados Unidos endureció su postura contra el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, luego de que el mandatario afirmara que en el país no volverán a celebrarse elecciones. El secretario de Estado, Marco Rubio, calificó estas declaraciones como una muestra del carácter «autoritario» del régimen y advirtió que Washington no permanecerá pasivo.
En un comunicado difundido por el Departamento de Estado, Rubio aseguró que las palabras de Ortega confirman el abandono de cualquier apariencia de legitimidad democrática.
«Las declaraciones de Daniel Ortega de que, bajo la dictadura de su familia, Nicaragua nunca volverá a celebrar elecciones dejan al descubierto su verdadera naturaleza autoritaria», señaló.
Washington pide una respuesta internacional
El jefe de la diplomacia estadounidense sostuvo que Ortega y la copresidenta Rosario Murillo han renunciado incluso a aparentar que cuentan con el respaldo popular y reiteró que los nicaragüenses tienen derecho a elegir libremente a sus gobernantes mediante elecciones democráticas.
Rubio también hizo un llamado a la comunidad internacional para coordinar una respuesta frente al Gobierno nicaragüense.
«Estados Unidos hace un llamado a la comunidad internacional para que una esfuerzos y demuestre a la dictadura de Murillo y Ortega que no puede esperar mantener una relación habitual con otras naciones mientras socava los principios fundamentales de nuestro hemisferio democrático», expresó.
Aunque el funcionario advirtió que la administración del presidente Donald Trump no permanecerá «de brazos cruzados», el comunicado no detalló qué medidas concretas podrían adoptarse.
Ortega descarta nuevas elecciones
La reacción de Washington se produjo después de que Daniel Ortega declarara, durante el acto por el 47 aniversario de la Revolución Sandinista, que no permitirá procesos electorales que puedan poner en riesgo el control del oficialismo.
«No volverán a haber elecciones para que por allí intenten ellos atrapar el Gobierno, atrapar el poder», afirmó el mandatario.
Las declaraciones representan uno de los pronunciamientos más contundentes del presidente nicaragüense sobre el futuro político del país.
Contexto político
Daniel Ortega, de 80 años, gobierna Nicaragua desde 2007 y ha enfrentado durante años acusaciones de fraude electoral, persecución de opositores y restricciones a las libertades políticas.
Desde febrero de 2025, comparte formalmente el poder con su esposa, Rosario Murillo, quien asumió el cargo de copresidenta tras una reforma constitucional que amplió sus facultades y consolidó el control del Ejecutivo sobre las instituciones del Estado.
Las recientes declaraciones de Ortega y la respuesta de Estados Unidos aumentan la tensión diplomática en torno a la situación política y democrática de Nicaragua.
