Brote de ébola en el Congo supera los 3 mil casos; más de 1,300 personas han perdido la vida

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La República Democrática del Congo enfrenta una de las peores crisis sanitarias de los últimos años tras superar los 3,000 casos confirmados de ébola. Las autoridades de salud del país informaron que, desde el inicio del brote en mayo de 2026, se han contabilizado 3,075 contagios confirmados y 1,354 fallecimientos, cifras que mantienen en alerta a la comunidad internacional.

De acuerdo con el Ministerio de Salud congoleño, el brote avanza a un ritmo preocupante y se ha convertido en uno de los de mayor crecimiento registrados en el país. En cuestión de días, el número de casos pasó de 2,000 a más de 3,000, reflejando la rapidez con la que continúa propagándose el virus.

La epidemia es provocada por la variante Bundibugyo del virus del Ébola, una cepa especialmente preocupante debido a que actualmente no cuenta con una vacuna ni con un tratamiento específico aprobado, lo que limita las opciones para contener la enfermedad y proteger a la población.

Las zonas más afectadas se encuentran en cinco provincias del este del país, principalmente en Ituri, una región marcada por conflictos armados, desplazamientos de población e inseguridad, factores que dificultan el acceso de brigadas médicas y complican el rastreo de personas que han tenido contacto con pacientes infectados.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de África (Africa CDC) advirtieron que cerca del 80% de los nuevos contagios provienen de cadenas de transmisión desconocidas, lo que significa que el virus está circulando sin que las autoridades puedan identificar oportunamente a los portadores y aislar los brotes.

Otro de los principales desafíos es el bajo nivel de vigilancia epidemiológica. Menos del 9% de las personas que tuvieron contacto con pacientes contagiados permanecen bajo monitoreo, mientras que más del 60% de las muertes ocurren fuera de hospitales o centros de salud, lo que incrementa el riesgo de nuevos contagios dentro de las comunidades.

La respuesta sanitaria también enfrenta serias dificultades por la escasez de recursos, ataques contra personal médico, huelgas de trabajadores de la salud y problemas de financiamiento para mantener las operaciones de vigilancia y atención.

Especialistas internacionales advierten que, si no se refuerzan las acciones de contención y el apoyo internacional, este brote podría convertirse en uno de los más graves registrados desde la epidemia de ébola que afectó a África Occidental entre 2014 y 2016, la cual dejó más de 11 mil personas fallecidas.

Mientras tanto, las autoridades sanitarias continúan intensificando las labores de aislamiento, rastreo de contactos y atención médica, aunque reconocen que controlar la propagación del virus será un desafío complejo mientras persistan las condiciones de inseguridad y la falta de acceso a las comunidades más afectadas.