Tulsi Gabbard presentó su renuncia como directora de Inteligencia Nacional de Estados Unidos, convirtiéndose en la cuarta baja importante dentro del gabinete del presidente Donald Trump en lo que va de 2026.
La ahora exfuncionaria argumentó motivos personales para abandonar el cargo, al revelar que su esposo, Abraham Williams, fue diagnosticado con una extraña forma de cáncer óseo, situación que la llevó a priorizar su vida familiar.
“Debo presentar mi renuncia para poder estar plenamente al lado de mi esposo en esta batalla”, escribió Gabbard en la carta enviada al mandatario estadounidense.
Trump confirmó la salida a través de Truth Social y anunció que Aaron Lukas, hasta ahora subjefe del organismo, asumirá la dirección de Inteligencia Nacional a partir del 30 de junio.
Diferencias con la Casa Blanca pesaron en su salida
Aunque la versión oficial apunta a motivos familiares, la salida de Gabbard ocurre después de varios meses de fricciones dentro del Gobierno por su postura frente al conflicto con Irán.
La exdirectora mantenía una visión más cautelosa sobre una escalada militar en Medio Oriente y llegó a declarar ante el Congreso que Irán aún no estaba cerca de desarrollar un arma nuclear, postura que chocó con el discurso impulsado por Trump para justificar operaciones militares contra Teherán.
Dentro de la Casa Blanca, su escepticismo sobre las intervenciones armadas comenzó a generar incomodidad y debilitó su posición política.
De figura demócrata a aliada de Trump
Gabbard fue congresista demócrata por Hawái entre 2013 y 2021 y ganó notoriedad nacional por criticar las guerras impulsadas por Estados Unidos en Irak y Siria.
En 2020 buscó la candidatura presidencial demócrata, aunque posteriormente rompió con el partido y en 2024 se integró oficialmente al movimiento republicano cercano a Trump.
Su historial político también estuvo rodeado de controversias. Durante años cuestionó las sanciones contra Rusia y se mostró crítica del apoyo militar estadounidense a Ucrania, posturas que le valieron señalamientos de sectores que la consideraban cercana a Moscú.
Además, fue duramente criticada por reunirse en 2017 con el entonces presidente sirio Bashar al Assad durante una visita a Siria.
Otro ajuste en el gabinete de Trump
La dimisión de Gabbard se suma a una serie de cambios recientes dentro de la administración republicana. En los últimos meses también dejaron sus cargos Kristi Noem en Seguridad Nacional, Pam Bondi en la Fiscalía General y Lori Chavez-DeRemer en la Secretaría del Trabajo.
Con la salida de una de las voces más críticas hacia las intervenciones militares dentro del Gobierno, la política exterior de Trump parece encaminarse hacia una línea aún más dura en Medio Oriente.
