La marca deportiva Lululemon se encuentra bajo investigación luego de que el fiscal general de Texas, Ken Paxton, iniciara un proceso para determinar si sus productos contienen sustancias químicas potencialmente peligrosas.
La indagatoria se centra en los llamados PFAS, conocidos como “químicos eternos”, compuestos utilizados en textiles para repeler agua y manchas, pero que no se degradan fácilmente en el ambiente y han sido vinculados a problemas de salud como cáncer, alteraciones hormonales, infertilidad y afectaciones al sistema inmunológico.
Autoridades buscan establecer si la empresa utilizó estas sustancias en su ropa y, en caso de ser así, si informó correctamente a los consumidores o incurrió en prácticas engañosas al promover sus productos como seguros o sustentables.
Como parte de la investigación, también se revisarán los procesos de fabricación, la cadena de suministro, los protocolos de pruebas y la lista de sustancias restringidas utilizadas por la compañía.
El caso ha generado impacto en el mercado, con presión sobre la reputación de la marca y movimientos en el valor de sus acciones, además de abrir un debate global sobre la seguridad en la industria textil y el uso de químicos en ropa deportiva.
Por su parte, Lululemon aseguró que ya eliminó el uso de estos químicos entre 2023 y 2024, señalando que solo estaban presentes en una parte limitada de sus productos. La empresa afirmó que actualmente cumple con estándares internacionales de seguridad y que está colaborando con las autoridades para esclarecer la situación.
Especialistas advierten que este tipo de investigaciones podrían extenderse a otras marcas, ya que los PFAS han sido utilizados durante años en diferentes industrias, lo que podría generar una revisión más amplia sobre productos de consumo cotidiano.
La investigación continúa en curso y podría derivar en sanciones, cambios regulatorios o nuevas exigencias para las empresas del sector.
