En el marco de la celebración de Jueves Santo, el papa León XIV encabezó una de las ceremonias más significativas de la Semana Santa al realizar el tradicional lavatorio de pies a 12 sacerdotes, un acto cargado de simbolismo dentro de la fe católica.
Durante la misa, el pontífice recordó el gesto de Jesús en la Última Cena, cuando lavó los pies a sus discípulos como muestra de humildad y servicio. A partir de este ejemplo, hizo un llamado a los fieles a adoptar estos valores en su vida diaria, destacando la importancia de actuar con sencillez, empatía y compromiso hacia los demás.
El papa enfatizó que la fe no debe limitarse a lo espiritual, sino reflejarse en acciones concretas que fortalezcan la convivencia y el apoyo mutuo, especialmente en tiempos de dificultad.
La ceremonia también marcó un contraste con años anteriores, ya que el rito se llevó a cabo en un entorno más tradicional, a diferencia de otras ocasiones en las que se realizaba en espacios como cárceles o comunidades vulnerables.
El lavado de pies continúa siendo uno de los momentos más representativos del calendario litúrgico, recordando a millones de católicos en el mundo el valor del servicio como base de la enseñanza cristiana.
