Estados Unidos no presionará a México por los envíos de crudo a Cuba, a pesar de que el país se haya convertido recientemente en el principal proveedor petrolero de la isla tras el colapso de las entregas desde Venezuela, aseguró el historiador cubano Rafael Rojas.
En entrevista desde Ciudad de México, Rojas explicó que el suministro mexicano es de carácter intermitente y no estructural, lo que lo diferencia del apoyo sostenido que durante años brindó Venezuela a Cuba. “Aunque hay presiones puntuales de congresistas, como Carlos Giménez, de origen cubano, no forma parte de la presión fundamental de Estados Unidos a México. Washington puede tolerarlo porque no es orgánico ni estructural”, afirmó.
El especialista contextualizó sus declaraciones tras el reciente endurecimiento de las restricciones al abasto de petróleo a Cuba desde Caracas, luego de la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro el pasado 3 de enero. En ese escenario, México pasó a ocupar un papel relevante como proveedor de crudo y derivados para la isla.
Rojas señaló que, si bien podrían continuar reclamos aislados desde el Congreso estadounidense, la agenda prioritaria de Washington con México se concentra en otros temas. “La presión a México se incrementará en áreas como la migración o el narcotráfico, que son prioritarias para Estados Unidos”, subrayó.
Desde el Gobierno estadounidense, el secretario de Energía, Chris Wright, indicó que hasta el momento no se ha solicitado formalmente a México frenar los envíos de crudo a Cuba. Por su parte, Petróleos Mexicanos (Pemex) no ha difundido cifras oficiales, aunque Rojas estima que las entregas se mantienen por debajo de los 17 mil barriles diarios, lejos de los cerca de 100 mil barriles que anteriormente enviaba Venezuela.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, negó recientemente que se haya incrementado el envío de petróleo a Cuba, aunque reconoció que el país se ha convertido en un proveedor relevante ante la caída del suministro venezolano. El arribo del buque Ocean Mariner a La Habana con unos 86 mil barriles de combustible confirmó el papel mexicano en medio de la profunda crisis energética que atraviesa la isla desde 2024, marcada por apagones prolongados y la falta de divisas para importar combustible.
