La Ciudad de México vivió una de las movilizaciones más numerosas de los últimos meses con la denominada Marcha de la Generación Z y del Sombrero, que avanzó este 15 de noviembre desde el Ángel de la Independencia hacia el Zócalo capitalino para exigir justicia, seguridad y acciones contundentes frente a la creciente violencia en el país.
La convocatoria, que reunió a miles de personas de distintas edades —a pesar de estar dirigida principalmente a jóvenes de la llamada Generación Z—, se fortaleció tras el asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, ocurrido el pasado 1 de noviembre. Su caso se convirtió en un símbolo del hartazgo social ante la impunidad que afecta a diversos estados, especialmente en Michoacán.
Ante el anuncio de la marcha, autoridades capitalinas instalaron un cerco de vallas metálicas alrededor de Palacio Nacional. Sin embargo, durante el avance del contingente, grupos de manifestantes lograron derribar parte de las barreras, permitiendo que la marcha se acercara con mayor proximidad a la sede del Poder Ejecutivo.
La movilización se caracterizó por una amplia diversidad de participantes, desde jóvenes estudiantes hasta trabajadores, familias completas y adultos mayores. Aunque trascendió en redes sociales la versión de que un familiar cercano de Carlos Manzo podría encabezar el bloque principal, no hubo confirmación oficial de que su abuela o algún pariente directo liderara la marcha. Lo que sí fue evidente es que el nombre del alcalde asesinado se convirtió en uno de los principales emblemas de la jornada.
Durante el trayecto se escucharon consignas relacionadas con la justicia, el cese a la violencia y un llamado al Gobierno federal para reforzar las estrategias de seguridad. De igual manera, la “Marcha del Sombrero” —otro bloque que se unió al contingente principal— aportó un tono simbólico y crítico contra la situación actual del país.
Aunque no se registraron enfrentamientos de gran escala, diversos momentos de tensión surgieron cuando manifestantes presionaron contra el cerco policiaco alrededor del Centro Histórico. Las autoridades reportaron saldo blanco al cierre del día, aunque se mantienen revisiones sobre los daños a las vallas y la logística de seguridad.
La movilización concluyó en el Zócalo capitalino, donde diversos participantes reiteraron su exigencia de justicia para Carlos Manzo y para las víctimas de violencia en todo el país, destacando que la marcha representa “solo el inicio de una generación que exige ser escuchada”.
